Palabras clave:
Branding, Filosofía, Rebranding, Diseño de Identidad Visual, Símbolo Universal, Economía Circular, PR3 Standards, RESOLVE.ong, Diseño Sostenible.




Accede al artículo sobre el lanzamiento del símbolo y cómo inicia su implementación.
Desarrollamos la propuesta gráfica ganadora a partir de la idea de mirar hacia atrás para recordar prácticas que ya habitamos, pero de las cuales nos hemos desconectado. Y así entendimos este símbolo como un homenaje a las cosmovisiones que desafían las lógicas lineales de la cultura de consumo:
Junto al equipo creativo de Epigrama, concebimos la propuesta bajo una premisa profunda: la reutilización no es un reto tecnológico ajeno a nosotros, sino un problema de reconexión humana con nuestras raíces, la naturaleza y nuestros valores colectivos. Bajo el manifiesto de «Make it simple, make it last» (Hazlo simple, hazlo durar), entendimos que para detener el desperdicio masivo debíamos diseñar un concepto que ordenara visualmente el entorno, devolviendo las cosas a su lugar original.
Estructuramos un relato de marca donde los empaques de uso diario (tazas, botellas, cajas) le hablan directamente al usuario, exigiéndole volver a ponerlos en funcionamiento en lugar de abandonarlos en la basura. De este modo, la narrativa de la campaña transformó el acto de reutilizar en un proceso profundo de restauración, realineación, respeto y reciprocidad con nuestro hogar común.
Para materializar esta filosofía en un ícono de escala mundial, diseñamos una geometría pura basada en la continuidad absoluta. El núcleo conceptual de la propuesta gráfica fue dar vida a un logotipo que, de forma literal y metafórica, regresa constantemente a sí mismo. Esta trayectoria fluida y cerrada simboliza la circularidad perfecta, la renovación de la materia y la constancia de los ciclos sostenibles, representando la idea de que en un sistema de circuito cerrado real nada se pierde, sino que todo se transforma y se reintegra a su origen.
Durante el proceso de refinamiento técnico, nos enfrentamos a la pregunta obligatoria: ¿debe el diseño parecerse a una letra «R»?. La respuesta fue una jugada maestra de apropiación visual: el trazo evoca de manera sutil y elegante la estructura de una «R» para condensar los pilares del movimiento (Restore, realign, reciprocity, reuse, repeat, respect). Al apalancarse en el reconocimiento histórico y global que el consumidor ya tiene de la «R» del reciclaje, el símbolo no destruye el pasado, sino que se posiciona de forma inteligente como su evolución natural superior; un recordatorio visual de que somos la nueva generación de la responsabilidad ambiental.
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Como el símbolo estaba destinado a integrarse de forma oficial en los manuales de etiquetado global PR3 (una guía técnica de estandarización para ciudades de Norteamérica, Europa y Asia), su comportamiento gráfico debía ser impecable en términos de ingeniería de diseño. En Epigrama realizamos rigurosas pruebas para asegurar la máxima legibilidad y fidelidad del ícono bajo cualquier circunstancia técnica.
Desarrollamos una guía de aplicación que demuestra cómo el logo mantiene su limpieza y reconocimiento tanto en formatos micro como en formatos macro. El símbolo fue optimizado para funcionar a una sola tinta, en negativo, calado en materiales ásperos o renderizado en pantallas de alta resolución, garantizando un despliegue industrial inclusivo, equitativo y sin fricciones de producción para las corporaciones aliadas del proyecto.
El cierre de nuestro proceso creativo con RESOLVE.ong consistió en empaquetar el diseño no como un producto estático, sino como un movimiento global vivo. El antiguo sistema de reciclaje tradicional ha demostrado limitaciones estructurales severas, pero como creadores, estamos convencidos de que las cosas y las sociedades están diseñadas para recibir segundas oportunidades.
El ícono diseñado por Epigrama Studios funciona finalmente como un manifiesto visual de permanencia. Comunica de forma directa y elegante un mensaje poderoso a la ciudadanía: no nos dejes ir, no nos conviertas en basura, simplemente tráenos de vuelta al lugar al que pertenecemos para continuar el ciclo. Logramos que una pequeña marca gráfica cargará con el peso de una visión de futuro: hacer que la reutilización sea la norma global y el desecho sea la excepción.
Dejamos a continuación la transcripción del discurso de aceptación del premio en la ceremonia de entrega, recibido por las cabezas del Equipo Nicole Ascanio y Juan S. Navarrete.
«Buenas noches a todas las personas participantes, al equipo de Rebrand Reuse, PR3 y al proyecto Resolve. Agradecidos de tener un espacio dentro de la conversación que se está tejiendo.
Durante demasiado tiempo, la cultura de consumo nos ha enseñado que el tiempo es un fenómeno lineal. Esto nos hace pasar por alto la historia y fingir que hay un premio en algún punto hacia adelante. Una especie de rueda de hámster que encierra el futuro. Ha atropellado culturas, pulverizado prácticas milenarias, cosmologías y diversidad, y ha devorado la vida, pero también filosofías del cuidado y la cooperación. Otras relaciones con el tiempo y la naturaleza.
Venimos de Colombia, una tierra de vida. Un territorio de culturas antiguas que doblaron el tiempo hace mucho. No sentimos el tiempo como una línea, sino como una espiral.
Y en esta historia con forma de espiral, nuestro trabajo es restaurar la memoria de nuestro destino. Doblar la línea. Volver a nosotros mismos. Este es el propósito de nuestra empresa, Epigrama Studios.
Ahora, el proyecto Rebrand Reuse es un espacio oportuno para nosotros. Una gran oportunidad para honrar la espiral. Fortaleció nuestra misión, la misión de una generación. Lo tomamos como un recordatorio de que las respuestas a los problemas de hoy pueden no estar hacia adelante en el tiempo.
Nuestra generación lo ha visto todo. Las crisis civiles y ambientales han expuesto que el consumismo y sus instituciones modernas son la teocracia del capital engañosa que fomenta la codicia y mata a la aldea.
Pero estamos en el momento justo, cuando la espiral necesita girar. La oportunidad de diseñar futuros y también de abrir los oídos occidentales a los relatos y filosofías que soplan desde el sur.
Así que reutilizar, restaurar, realinear, repetir, recordar y reconocer. Debemos reconocer que el corazón del mundo late, que nuestras fábricas ancestrales de agua funcionan y que nuestros pulmones globales respiran gracias a quienes han resistido allí.
Esto aquí también es un símbolo de responsabilidad. Es tiempo de devolverle al mundo, restaurar el equilibrio, recuperar el significado, rehacer nuestro propósito como humanidad.
El camino de la espiral conduce hacia adentro. Tanto como personas como colectivos. La respuesta a nuestro futuro está allí.
Ya conocemos el destino de una línea en un planeta circular. No queremos quedarnos atrapados en la línea de producción, ya sabemos que el destino es el desperdicio. Pongamos las cosas de vuelta en su lugar, de vuelta en su función. Doblemos la línea, abracemos la espiral.
Este es un tiempo de resistencia a través del cuidado y el amor.
Este es nuestro mensaje desde el sur global.
Gracias por escuchar.»